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El chachachá es un
ritmo cubano creado en los
años 50 por el flautista, compositor y
director de orquesta
Enrique Jorrín.
Rápidamente se
convirtió en un baile popular y de salón y su
nombre es la reproducción onomatopéyica de los
pasos al bailar, usualmente tres pasos a la
derecha y luego uno a la izquierda.
La estructura rítmica
característica es un compás de compasillo (4 por
4) con principio acéfalo-anacrúsico de dos
corcheas seguidas de una negra al principio del
siguiente compás.
El chachachá tiene más
de cuarenta años de vida. A mediados del
siglo XX, el violinista cubano Enrique
Jorrín, director de la Orquesta América, dio a
conocer La engañadora en
1948, una canción con un nuevo tipo de
melodía resultante de sus experimentos con el
danzón. A partir de ese entonces, Jorrín
compuso otras melodías del mismo estilo.
La
influencia del danzón
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Los danzones eran
interpretados tan solo por instrumentos,
mientras que Jorrín le introdujo las voces de
los músicos cantando a coro para darle más
potencia. Este estilo gustó a los que bailaban,
que ahora podían improvisar más e inventaron
nuevas figuras. Durante sus primeros años como
compositor, Jorrín sólo componía danzones,
respetando sus cánones musicales, pero poco a
poco fue modificando algunas de sus partes.
Estos fragmentos modificados gustaron tanto al
público que decidió independizarlos del danzón
hasta llegar a lo que él llamó neodanzón.
El neodanzón no es otro que el nombre original
del chachachá.
La
charanga
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La instrumentación del
chachachá originalmente fue tomada del danzón,
que en Cuba se toca con una agrupación musical
llamada charanga francesa. Ésta consistía
en la percusión, el
piano, el
Bajo, la
flauta y una sección de cuerdas. El auge del
chachachá promovió este tipo de agrupación, que
ya estaba perdiendo adeptos. Los grupos más
importantes que lo interpretaron fueron la
Orquesta Aragón, la Orquesta América, Los
Cariñosos y la Orquesta de Enrique Jorrín.
En estos momentos la
formación tradicional de la
charanga es la que predomina entre las
orquestas populares cubanas. En
Nueva York, Gilberto Valdez forma la primera
Charanga de los EE.UU. que serviría de
influencia fundamental para las posteriores
formaciones; pero en la década de 1970 comenzó a
decaer.